Consejo de Ministros
El Plan de Contratación Pública Verde de la Administración General del Estado y sus Organismos Públicos, y las Entidades Gestoras de la Seguridad Social, fue aprobado por Orden 116/2008, de 21 de enero (BOE núm. 27, de 31 de enero). Este Plan establecía como objetivos específicos la integración del factor ambiental en las distintas fases de adjudicación de un contrato público y el establecimiento de metas cuantificadas para los grupos de productos, servicios y obras considerados como prioritarios para la incorporación de criterios ambientales por parte de la Comisión Europea y que aparecían señalados en su Comunicación Contratación pública para un medio ambiente mejor, COM (2008) 400 final, de 16 de julio de 2008.
Estos sectores prioritarios son: la construcción, el papel para copias y papel gráfico, los productos y servicios de limpieza, los equipos ofimáticos, el transporte y servicios de transporte, el mobiliario, la energía (incluidas la electricidad, la calefacción y la refrigeración procedentes de fuentes de energía renovables), la alimentación y servicios de restauración, los productos textiles y los productos y servicios de jardinería.
De la elaboración de este Primer Informe General sobre el estado de la Contratación Pública Verde, se constata, en primer lugar, la implantación de criterios ambientales en las adquisiciones de la Administración General del Estado y sus Organismos públicos. Asimismo, se observa un mayor cumplimiento en la recogida selectiva de residuos, la incorporación de parámetros ambientales en los proyectos de obras, en la adquisición de equipos informáticos de alta eficiencia energética (etiquetado "Energy Star") y en la ejecución de servicios de limpieza.
Mediante la implantación de estas medidas se contribuye a mejorar la calidad ambiental de los servicios públicos y de las inversiones en infraestructuras que realiza la Administración General del Estado, conseguir ahorros de recursos (agua, energía y materias primas), así como mejorar la calidad ambiental de los centros de trabajo (productos de limpieza verdes) y de la calidad del aire, reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero (por adquisición de vehículos híbridos y de menores emisiones o energía de fuentes renovables). Además, supone un impulso a cambios en el sector privado hacia productos y servicios más respetuosos con el medio ambiente.


