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Solapamientos
30/07/2012
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Diario de Sevilla, Lunes 30 de julio de 2012.

Reproducimos, por su interés, un editorial del Diario de Sevilla sobre la multiplicación de Tribunales Administrativos de Recursos en la Comunidad Autónoma de Andalucía

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Las empresas y las familias de este país han aprendido dolorosamente la lección de la crisis: hay que gastar menos y no hacer gastos suntuarios. La austeridad es la norma en el sector privado. Cabría esperar que ocurriese lo mismo en la Administración y en las empresas públicas. Pero hay clamorosas muestras de lo contrario.

La Junta de Andalucía ha puesto en marcha un tribunal administrativo para atender los recursos a los contratos públicos, como han hecho en el último año y medio las autonomías vasca, catalana, madrileña, aragonesa o castellano leonesa. En aplicación de varias directivas europeas la última redacción de la ley española de contratos públicos preveía la constitución de este instrumento de mediación, previo a que los perjudicados acudan a los tribunales de lo contencioso. El ámbito de esta jurisdicción son los contratos de obras de más de cinco millones y los de servicios de más de 200.000 euros.

Existe desde hace casi dos años un tribunal administrativo central que atiende en los casos nacionales y el sentido común aconsejaría que el tribunal andaluz atendiese todos los litigios que se plantearan en la contratación pública regional. De hecho ya ha atendido reclamaciones de contratos de la Administración autonómica y recursos presentados contra decisiones de comunidades de regantes, universidades, ayuntamientos o diputaciones. Pero la sensatez no se ha impuesto en este caso: grandes ayuntamientos como los de Sevilla, Granada o Marbella, y diputaciones como la granadina y la malagueña se han apresurado a crear sus propios organismos. En todos los casos se arguye que sin coste alguno, porque serán los propios funcionarios los que se ocupen de esta función. Aunque se tratase de funcionarios ociosos, tienen un coste laboral. Con sensatez, las universidades andaluzas van a conveniar con el tribunal regional para que atienda sus reclamaciones, cosa que hasta ahora ha hecho en plazos muy cortos.

Los grandes municipios y diputaciones que están creando órganos repetidos deben tomar ejemplo. La austeridad, eficiencia y celeridad están reñidas con el solapamiento. Estas duplicidades no son razonables.

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